lunes, 20 de marzo de 2017

RAZONES PARA NO CERRAR UN BLOG


Se acabó lo que se daba.

Todo cuanto aquí se ha ido publicando está dedicado…

A Sara, que creyó (Hombre A, Hombre B)
A Jorge Nogueira, Rubén Casado y Pablo Hermo, que alentaron (De norias y ceniceros)
A Rebeca, que confió (Los felices)
A mi padre, que apoyó (Nuevo catálogo de juegos)
A Julio López Cid, que aconsejó (Las verdades pequeñas)
A José María Pérez Álvarez, que simpatizó (No-relatos)

Con Sara, en los jardines del parque Federico García Lorca (Granada)

Con Jorge Nogueira, en una reunión informal del SNAI (Pontevedra)

Con Rubén Casado, el mayor talento filosófico de la Península Ibérica

Con Pablo Hermo, destrozando canciones propias y ajenas en Mazarelos (Santiago de Compostela)

Con Rebeca, siempre

Con mi padre, junto a la estatua de John Lennon (A Coruña)

Julio López Cid

Con José María Pérez Álvarez, en la Feria del Libro (A Coruña)


Procedo a desbloquear la opción de “comentarios”, por si alguno de ustedes juzgara oportuno despedirse (del blog), vituperarme (desde el respeto), elogiarme (no se aconseja) o sencillamente añadir apreciaciones subjetivas de índole diversa.

Les dejo con una última tanda de citas:

“El número de las cosas que no hay por qué decir aumenta para mí cada día”.
(ANDRÉ GIDE)

“Yo escribí para que me quisieran; en parte para sobornar y, también en parte, para ser víctima de un modo interesante; para levantar un monumento a mi dolor y para convertirlo, por medio de la escritura, en un reclamo persuasivo”.
(ADOLFO BIOY CASARES)

“¿Qué es lo que quieren de un hombre que no hayan sacado de su obra? ¿Qué es lo que esperan? ¿Qué queda de él cuando ha hecho su obra? ¿Qué es cualquier artista sino las heces de su obra, los escombros humanos que la obra arrastra consigo? ¿Qué queda del hombre cuando la obra está acabada sino escombros de disculpa?”.
(WILLIAM GADDIS)

                                                *   *   *

P.S. Quise ser atleta; fracasé. Quise ser futbolista; fracasé. Quise ser poeta; fracasé. Quise ser músico; fracasé. Quise ser filósofo; fracasé. Quise ser escritor; fracasé. Salió entonces a mi encuentro la treintena y me dije: “Herrero, confórmate con estar relativamente sano”. Poco después me diagnosticaron la enfermedad de Crohn[1].
Conformarse es un mal negocio. Me reservo, pues, el derecho a seguir fracasando en otras lides, en otras lindes, no vaya a ser que…

Gracias por leerme.




[1] La dolencia en cuestión me fue diagnosticada –ironías del Destino– por un médico muy majo… (con bigote).

8 comentarios:

  1. Eres un genio y te odio.

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  2. Nos encontraremos en algún libro (o en varios) o en algún bar, cualquier día. Un abrazo, Ángel.

    Atentamente,
    Chesi

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  3. Claro que sí, Chesi.
    A propósito: felicidades por esa página completa que le dedicaron el pasado sábado en el ABC cultural a tu "Nembrot". Merecida, por supuesto.

    Abrazos

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  4. "Dada su naturaleza anticipatoria, la primera frase está siempre demasiado cerca de la muerte.
    Todo lo que usted puede escribir después de ella es tan sólo un modo particular de alejarse del abismo".

    Ángel, gracias por el precioso paseo.

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  5. Después de parir una obra de estas características,solamente queda hacer un pequeño equipaje, ingresar en Silos,leer constantemente al Maestro Eckhart y contemplar.Ya sabes peludo:fracasa de nuevo,fracasa mejor.Un fuerte abrazo.Nogueira.

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  6. Pues no lo descarto: sería muy interesante una Conversión a estas alturas...
    Ya sabes que los adictos al fracaso siempre reincidimos.

    Gracias por tu comentario, por tu amistad, por todo lo que queda.

    Otro abrazo

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